Image provided by: University of Oregon Libraries; Eugene, OR
About Eugene weekly. (Eugene, Oregon) 1993-current | View Entire Issue (Feb. 24, 2005)
BY MELISSA BEARNS Stopping the Bleeding Low-cost community clinic helps Spanish speakers. T he Riverstone Clinic in Springfield is one of those nearly impossible dreams that came true because a core group of people never gave up on it. It took 10 years and dozens of local health organizations working together to make it happen, but in March 2004 the clinic opened its doors. By the end of the first year the multi-lin- gual doctors and nurses at Riverstone had treated 5,519 patients and handled 9,751 vis- its. They currently treat an average of 50-60 people per day, and about 25 percent of those patients identify themselves as Hispanic. Ten of the 27 employees at the clinic are bilingual. Every sign, pamphlet and notice is posted in both English and Spanish. “The health care center is a desperately needed ele- ment [of health care] for this community,” said Carmen Urbina, executive director of the Centro LatinoAmericano in Eugene. “And while it’s another Band-Aid, it’s a pretty huge one for us.” Ernesta Sanchez Varro, 46, is originally from Oaxaca, Mexico. She first came to Riverstone a few weeks ago because her fore- arms hurt. Dr. Miriam Gage explained in English that Varro is embroiled in a workers’ compensation claim, and originally saw a doc- tor who only spoke English. She had a translator during that visit. But Varro speaks enough English to know that what she said wasn’t translated the way she wanted to say it. Riverstone Clinic is different. Dr. Gage is fluent in Spanish: no interpreter needed. “It’s easier for me,” Varro said in Spanish. “I feel more sure and I have confidence in her. She pays attention and that makes me feel bet- ter because I know she’s listening. It’s like see- ing a doctor in my own country.” The clinic’s roots extend deep into Lane County’s Latino community. In 1994 the United Way did a needs assessment focused on the Latino community. Out of that study came the Latino Medical Access Coalition in 1995. The following year a different organiza- tion, the Programa de Asistencia Medica (PAM), started providing basic medical care out of Centro LatinoAmericano on 5th and Blair in Eugene. Between 1996 and 2003, PAM served more than 8,000 different clients. Ultimately organizers from the Centro LatinoAmericano and people working at PAM brought together all the players necessary to provide a more permanent solution: the Riverstone Clinic. The Northwest Health Foundation funded a study in 2003, which revealed that the Latino population in Lane County is one of the most medically underserved and uninsured groups in the area. “For Lane County’s migrant and seasonal farm worker families and other low-income Latinos, the high level of 100-200 percent FPL [Federal Poverty Level] residents translates into proportionally fewer safety net funds,” the study reported. “There are over 58,000 people living in this perilous category in Lane County, and 4,000 of them are Latinos.” The study also found that Hispanics are about 2.5 times more likely to be uninsured than non- Hispanics. Meanwhile Lane County’s Hispanic popu- lation continues to grow rapidly. Between 1990 and 2000, the Latino population in Eugene increased 124 percent, compared to a 14 percent increase in the county overall. The 2000 census shows 14,874 Hispanics living in Lane County, which makes up about 4.6 per- cent of the population. But the Latino commu- nity is typically underreported because many Latinos are undocumented and want to remain invisible. Urbina said a more accurate count is closer to 30,000, about 22 percent of the coun- ty’s population. Aware of the growing need for a more comprehensive health care solution, dozens of different health care organizations worked together on a federal grant to start a communi- ty health center. In early 2004 they received the funding necessary to open Riverstone. Katy Bloch, who wrote most of the grant proposals, calls the clinic a “medical home” for many of the patients. She got involved in the process through her work with homeless youth. “Health care in this country is appalling,” Bloch said, sitting in the spacious boardroom on the second floor of the clinic. “Look at all the people who are struggling just to find a home for themselves and their chil- dren for a night. I worked to get this clinic up and running for them.” Bloch stressed that the clinic is for every- one, not just Latinos, not just the poor and working poor, the uninsured and underinsured. “Anyone can come here,” she said. “This is not a poor people’s clinic, not a Latino clinic. We’re here for everyone.” Riverstone Clinic is open Mon/Wed/Fri 8- 5 and Tu/Th 10-7. For more information or to make an appointment, call 682-3550. ew Dr. Miriam Gage examines Ernesta Sanchez Varro at the Riverstone Clinic in Springfield. Deteniendo la Sangre L a Clínica Riverstone en Springfield es uno de esos sueños casi imposibles que se hizo realidad gracias a que un grupo de personas fundamentales nunca se dieron por ven- cidos. Tomo 10 años y el esfuerzo conjunto de docenas de organizaciones locales para que se lograra, pero en marzo 2004 la clínica abrió sus puertas. A finales de ese año los médicos y enfermeras multilingües de Riverstone habían dado tratamiento a 5,519 pacientes y proporcionado 9,751 consultas. Actualmente atienden a un promedio de 50-60 personas al día y aproximadamente el 25 por ciento de esos pacientes se identifican como hispanos. Diez de los 27 empleados en la clínica son bilingües y cada uno de los letreros, avisos y folletos están en tanto inglés como español. “El centro de salud es un elemento absoluta y desesperadamente necesario [de cuidado de salud] para esta comunidad,” dijo Carmen Urbina, directora ejecutiva del Centro LatinoAmericano en Eugene. “Y mientras es otro parche, es uno bastante inmenso para nosotros.” Ernesta Sanchez Varro, 46, es originaria de Oaxaca, Mexico, y vino por primera vez a Riverstone hace unas semanas porque le dolían los antebrazos. En inglés explicó la Dra. Miriam Gage que Varro está envuelta en una reclamación de indemnización laboral, y origi- nalmente vio a un doctor que solo habla inglés. Durante esa visita ella tuvo un intérprete. Sin embargo Varro habla suficiente inglés para saber que lo que decía no estaba siendo traducido correctamente, o por lo menos no en la man- era en que ella lo quería decir. En la Clínica Riverstone la situación es diferente. La Dra. Gage domina el español con fluidez y no se requiere de un intérprete. “Es más fácil para mi,” Varro dijo. “Le tengo confianza. Se me facilita y me da atención. Me hace sentir mejor porque me está escuchando bien. Me siento segura, come si estuviera en mi país.” Las raíces de la clínica se extienden profundamente en la comunidad latina del condado de Lane. En 1994 United Way realizó una valoración de las necesidades de la comunidad lati- na. Como producto de ese estudio surgió la Coalición Latina de Acceso Médico. El siguiente año el Programa de Asistencia Medica (PAM) empezó a proporcionar cuidado médico básico en el Centro LatinoAmericano ubicado en la calle 5 y Blair en Eugene. Entre 1996 y 2003, el PAM sirvió a más de 8,000 individuos. Finalmente organizadores del Centro LatinoAmericano y las personas trabajando en PAM reunieron a todas las partes necesarias para proporcionar una solución más permanente: la Clínica Riverstone. En 2003 la Fundación de Salud del Noroeste (Northwest Health Foundation) patrocinó un estudio, el cual reveló que la población latina en el condado de Lane es uno de los grupos en el área que recibe menos servicios médicos y que no cuenta con seguro médico. “Para las MELISSA BEARNS Clinica económica ayuda a la comunidad de habla hispana. Miriam Gage examina a Ernesta Sanchez Varro en la Clínica Riverstone en Springfield. familias migratorias y campesinas así como otros latinos de bajos ingresos en el condado de Lane, los residentes que se encuentran en el nivel alto del 100-200 por ciento del Nivel de Pobreza Federal son los que reciben proporcionalmente menos fondos de protección,” reportó el estudio. “Hay más de 58,000 personas viviendo en esta categoría de peligro en el condado de Lane, y 4,000 de ellos son latinos.” El estudio también encontró que es 2.5 veces más prob- able que los hispanos no tengan seguro médico en comparación con las personas que no son hispanas. Mientras tanto, la población hispana en el condado de Lane continúa creciendo rápida- mente. Entre 1990 y 2000, la población latina en Eugene aumentó un 124 por ciento com- parado con un 14 por ciento a nivel nacional. De acuerdo al censo del año 2000, los 14,874 hispanos que viven en el condado de Lane componen aproximadamente el 4.6 por ciento de la población. Pero la comunidad latina está típicamente sub-reportada porque muchos latinos son indocumentados y quieren permanecer invisibles. Urbina dijo que una cantidad más exac- ta sería cerca de 30,000, o aproximadamente el 22 por ciento de la población del condado. Concientes de la necesidad creciente hacia una solución de cuidado integral de salud, docenas de diferentes organizaciones de cuidado de salud trabajaron juntas para solicitar un subsidio federal con el fin de iniciar un centro de salud para la comunidad. A principios del 2004 recibieron los fondos necesarios para abrir la Clínica RiverStone. Katy Bloch, quien escribió la mayoría de las propuestas del subsidio, se refiere a la clíni- ca como “el médico de cabecera” para muchos de los pacientes. Ella se involucró en el pro- ceso a través de su trabajo con los jóvenes sin hogar. “La asistencia médica en este país es pésima,” ella dijo, sentada en el amplio salón de juntas en el segundo piso de la clínica. “Son tantas las personas que luchan simplemente por encontrar un lugar donde puedan dormir una noche con sus hijos. Por ellos trabajé para hacer funcionar esta clínica.” Una y otra vez ella recalcó que la clínica es para todos, no solo latinos, no solo los pobres y de bajos ingresos, personas sin seguro médico o sub-asegurados. “Todos pueden venir aquí,” ella dijo. “Ésta no es una clínica para la gente pobre, no es una clínica latina. Estamos para servir a todos.” La Clínica Riverstone está abierta lunes, miércoles y viernes de 8-5 y los martes y jueves de 10-7. Para mayor información o para hacer una cita, llame al 682-3550. ew FEBRUARY 24, 2005 13